La Planta Procesadora de Lácteos de San Andrés, situada a 33 kilómetros de Trinidad, fue visitada recientemente por autoridades nacionales y regionales, en una inspección inesperada que generó ciertas inquietudes en la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA).
EBA indicó que, durante esta visita, también se permitió el ingreso de personal encargado de la recolección de leche, lo que vulneró los protocolos de acceso diseñados para proteger la seguridad en la planta, donde se manipulan productos lácteos.
Desde la empresa, se subrayó que es fundamental coordinar las visitas a sus instalaciones con antelación y a través de los canales establecidos, ya que esto garantiza el cumplimiento de las medidas de bioseguridad, seguridad industrial e inocuidad alimentaria.
EBA resaltó que el acceso descontrolado puede acarrear riesgos de contaminación, poniendo en peligro la calidad de los productos que se elaboran a partir de la leche. La firma advirtió que la falta de equipo adecuado de bioseguridad podría tener repercusiones negativas en la salud de los consumidores y en la economía del Estado.
Durante esta visita no programada, se observaron incidentes que afectaron el trabajo del jefe de la planta. EBA enfatizó que las fiscalizaciones deben realizarse en un marco de respeto y con la debida coordinación institucional.
A pesar de las circunstancias, Mónica Roca, la gerente ejecutiva de EBA, decidió permitir el acceso de las dos autoridades para facilitar la fiscalización y el flujo de información, sin dejar de lado las normas de seguridad establecidas.
Finalmente, EBA reafirmó su compromiso de colaborar con las autoridades competentes, a la vez que hizo hincapié en la importancia de equilibrar la fiscalización con el cumplimiento de los protocolos de sanidad en sus instalaciones productivas.