Leonardo Ferreira, profesor en la Universidad Internacional de Florida, reflexiona sobre cómo la inteligencia artificial, aunque capaz de generar noticias rápidamente, también puede propagar errores y crear fuentes ficticias. A su juicio, el verdadero riesgo radica en la rutina del periodista, quien podría caer en la trampa de depender únicamente de la tecnología.
Ferreira plantea que el periodismo debe revalorizar la investigación y la ética, fundamentales para el ejercicio de la profesión. La forma en que se maneja la información digital es crucial; un periodista que solo repite datos sin análisis estaría facilitando el trabajo a una máquina que podría hacer lo mismo.
La necesidad de control humano en la era digital
El académico advierte que, aunque la inteligencia artificial puede acelerar el proceso de creación de contenido, es esencial que los periodistas mantengan el control creativo y analítico. Deben formular preguntas inteligentemente y tener la capacidad de verificar la información, ya que confiar ciegamente en la IA podría resultar en narrativas engañosas.
Ferreira también menciona el desafío que representa la desinformación, que puede afectar incluso procesos electorales. En este contexto, el periodismo de calidad se convierte en un antídoto vital. Resalta la importancia de verificar, corroborar y contextualizar cada historia, así como de ofrecer las disculpas necesarias ante errores.
"La ética no es un adorno. Hay que mirar los hechos, consultar nuestros valores y ser fieles a los principios de la profesión: buscar la verdad y dar voz a quienes no tienen voz".
Finalmente, Ferreira envía un mensaje esperanzador a los jóvenes periodistas, instándolos a convertirse en aprendices constantes y a no dejarse desanimar por los rápidos cambios tecnológicos. Sostiene que si logran controlar estas herramientas y utilizarlas para el bien de la sociedad, el futuro puede ser muy prometedor.