Las conversaciones entre los transportistas y el Gobierno se encuentran en un punto muerto desde las 16:00, hora en la que estaba programada la reanudación de las negociaciones. El principal tema en discusión es el incremento de tarifas para los pasajes interdepartamentales, cruciales para el transporte de pasajeros de larga distancia.
El Gobierno, a través de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), propuso un aumento del 15%, pero los líderes del sector del transporte exigen un incremento del 40%, lo que provocó un estancamiento en el diálogo.
A pesar del acuerdo para reunirse de nuevo, la reunión no ha comenzado ya que los representantes de los transportistas se niegan a aceptar una reducción en el porcentaje que solicitan, especialmente tras la eliminación de la subvención del diésel, combustible que utilizan exclusivamente los vehículos de larga distancia.
Por su parte, los choferes han implementado tarifas 'transitorias' mientras se espera alcanzar un acuerdo definitivo. En las principales ciudades del país, los pasajes urbanos han mantenido sus precios, dado que los vehículos funcionan con gasolina o GNV. Sin embargo, en lugares como Santa Cruz y Sucre, donde el diésel es el combustible predominante, la situación es diferente.
La eliminación de la subvención ha llevado a las empresas de transporte interdepartamental a establecer tarifas que, en muchos casos, superan el 100% del precio habitual. Esto ha despertado preocupaciones entre la población, que enfrenta un aumento considerable en el costo de los pasajes.