Recientemente, ha surgido una preocupación entre los expertos debido a la reaparición de la obsesión por estar extremadamente delgado, impulsada en parte por la popularidad de ciertos medicamentos para adelgazar. Años de demonizar la grasa han llevado a muchas personas a buscar cuerpos esbeltos, sin considerar las implicancias de tener muy poca grasa corporal.
El objetivo de eliminar la grasa corporal puede tener efectos adversos tanto a nivel biológico como social. La endocrinóloga Elif Oral, de la Universidad de Michigan, enfatiza que la grasa desempeña funciones vitales en nuestro organismo, por lo que es importante aceptar y cuidar de ella en lugar de rechazarla.
La grasa se clasifica en dos tipos: la grasa alimentaria, que se obtiene a través de la comida, y la grasa corporal, que actúa como reserva de energía. Nuestro cuerpo necesita un equilibrio, ya que tanto el exceso como la falta de grasa pueden tener repercusiones negativas para la salud.
Las células grasas no solo almacenan energía, sino que también producen hormonas importantes como la leptina, que regula el apetito y el equilibrio energético. Sin estas reservas, el cuerpo puede entrar en modo de inanición, afectando negativamente diversas funciones, incluyendo el sistema inmunológico y la salud reproductiva.
Estudios han demostrado que tener un exceso de grasa está relacionado con enfermedades como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares, pero tener muy poca grasa también puede ser perjudicial. Por ejemplo, las personas con baja grasa corporal pueden sufrir trastornos metabólicos y experimentar problemas hormonales, como la disminución de testosterona en hombres o la irregularidad menstrual en mujeres.
El balance es clave. Aunque no existe un porcentaje universal ideal de grasa corporal, se considera que los hombres sanos deben tener entre un 10% y un 20%, mientras que las mujeres deben estar entre un 20% y un 29%. Esta variabilidad depende de factores como la edad, el sexo y el estilo de vida.
La obsesión por medir la grasa corporal puede llevar a malas decisiones nutricionales. Es preferible enfocarse en mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y ejercicio regular, en lugar de aspirar a estándares poco realistas que podrían comprometer nuestra salud.
"Creemos que la grasa es a la vez poderosa y hermosa", explica Oral, resaltando la importancia de mantener una relación saludable con el propio cuerpo.