Los habitantes de Arroyo Negro, en Yapacaní, están preocupados por un nuevo episodio de avasallamiento en la frontera entre los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba. Según los comunarios, este problema no solo afecta a su comunidad, sino que tiene implicaciones más amplias.
Más de un centenar de familias de la cooperativa Chore Víbora se vieron afectadas por los ataques de un grupo de hombres encapuchados, quienes, armados con machetes y escopetas, ingresaron a la zona, causaron estragos e incendiaron varias viviendas. Además, denunciaron la destrucción del puente sobre el arroyo Negro, lo que ha afectado gravemente su acceso y sus cultivos.
El teniente coronel Juan José Bustillos, comandante de la Policía de la provincia Ichilo, se trasladó al lugar para evaluar la situación y obtener detalles sobre los incidentes reportados. Los comunarios han expresado su temor por la escalada de violencia en la región.
La cooperativa, que se dedica a la producción agrícola de plátano, flor de jamaica y papaya, ha sufrido pérdidas significativas en sus cultivos, lo que impacta directamente en su economía familiar. Los comunarios informan que parte de su producción ha sido destruida durante los ataques.
Wilder García, ejecutivo de la Federación de Comunidades Interculturales Norte Integrado Faja Central de Yapacaní, hizo un llamado de atención sobre la situación, informando que uno de los comunarios fue secuestrado y agredido por los atacantes, siendo liberado tras tres días de cautiverio. El afectado aún se recupera de las secuelas físicas.
Los comunarios sostienen que estos conflictos no son aislados y han ocurrido de forma recurrente durante los últimos dos años. Exigen a las autoridades municipales y departamentales que tomen cartas en el asunto y que se garanticen sus derechos a vivir y trabajar sin temor a la violencia.
Finalmente, solicitan que se investigue la identidad de los agresores y se tomen medidas efectivas para prevenir futuros enfrentamientos, asegurando así la protección de sus tierras y sus hogares. La intervención policial es vista como una esperanza para restaurar la seguridad en la región.