Donald Trump ha puesto su mirada en la inteligencia artificial (IA) como un elemento clave para su legado económico, desestimando las preocupaciones sobre los peligros que la tecnología podría representar. Para él, tales advertencias son simplemente un 'engaño', similar a sus críticas hacia el cambio climático y otras teorías que considera infundadas.
En una serie de publicaciones en redes sociales, Trump aseguró que la IA es 'el mayor motor de desarrollo económico de la historia' y descalificó a quienes plantean dudas sobre sus beneficios. A pesar de sus declaraciones, el escepticismo hacia la IA ha crecido en diversos sectores, incluyendo algunos miembros de su propio partido, reflejando una creciente preocupación sobre sus implicaciones.
Steve Bannon, exasesor de Trump, expresó en una conferencia que, aunque la IA podría ser una tecnología prometedora, no se debe otorgar un control absoluto a quienes la desarrollan. De manera similar, el senador Bernie Sanders criticó la falta de acción del Congreso ante los posibles riesgos de una IA no regulada, afirmando que la ignorancia del presidente sobre el tema es 'vergonzosa'.
Trump defendió su postura, argumentando que lo que realmente se necesita es un presidente fuerte y competente para supervisar el desarrollo de la IA, señalando que su gobierno ya cuenta con suficientes herramientas regulatorias para manejar el sector. Esta centralización del poder presidencial es un tema recurrente en su discurso.
La creciente inversión en IA se ha visto como un motor de crecimiento para la economía estadounidense, representando más de un tercio de la expansión económica del país en el segundo trimestre de 2026, según un informe de ING. Trump considera que cualquier amenaza a este crecimiento podría comprometer su legado.
A medida que la competencia tecnológica entre EE.UU. y China se intensifica, el presidente ha enfatizado la necesidad de mantener la delantera en IA. 'Quien gana en IA, gana la partida', afirmó, destacando la importancia de no permitir que China avance en esta área.
La influencia de magnates de la tecnología en la administración de Trump, como David Sacks y Elon Musk, también puede explicar su entusiasmo por la IA. A pesar de las preocupaciones manifestadas por algunos líderes del sector, hay quienes consideran que las advertencias sobre la IA están siendo exageradas.
El futuro del debate político sobre la regulación de la IA es incierto. Con la proximidad de las elecciones, tanto los candidatos republicanos como demócratas enfrentan una opinión pública cada vez más escéptica sobre los avances en este campo, lo cual podría influir en sus decisiones y posturas.