El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que establece el cambio de nombre del lago Ontario, ahora denominado Lago América. Esta decisión se produce en un momento crítico, tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países y la implementación de aranceles del 50% sobre productos canadienses que suman un total de 20 mil millones de dólares.
La disputa comercial ha escalado a un nivel sin precedentes, con intercambios de descalificaciones entre funcionarios de la administración Trump y representantes canadienses. A pesar de la firmeza de Trump en redes sociales sobre la decisión de renombrar el lago, la ministra de Industria de Canadá, Melanie Joly, dejó claro que el país siempre se referirá al lago como Ontario.
Reacciones y consecuencias del cambio de nombre.
Trump, al firmar la orden en el Despacho Oval, argumentó que este cambio no estaba dirigido específicamente a Canadá, aunque expresó que el país norteamericano había estado "estafando" a Estados Unidos en términos comerciales. Además, recordó que desde su llegada a la Casa Blanca en 2025, ya había cambiado el nombre del Golfo de México a Golfo de América, lo que fue igualmente rechazado por México por considerar que no se puede renombrar un cuerpo de agua internacional sin el consenso de todos los países involucrados.
La nueva orden instruye al Departamento del Interior de EE.UU. a modificar el Servicio de Información de Nombres Geográficos para actualizar los registros oficiales. Sin embargo, los funcionarios canadienses han reiterado que no están obligados a aceptar estos cambios unilaterales. Joly reafirmó su postura diciendo: "Siempre lo llamaremos Lago Ontario".
A pesar de la tensión actual, el ministro de Comercio canadiense-estadounidense, Dominic LeBlanc, sugirió que podría haber espacio para retomar las negociaciones comerciales en el futuro. Anunció que EE.UU. había retirado algunas exigencias sobre etiquetado en francés, lo que podría facilitar un posible acuerdo que respete la soberanía canadiense.