El 1 de noviembre, la Fiscalía de París anunció la apertura de una investigación por un ataque con un cóctel molotov lanzado contra un grupo de policías y gendarmes, que tuvo como resultado un agente con quemaduras leves en su uniforme.
El incidente se produjo en la Porte de Charenton, donde finalizaba una manifestación autorizada. Las cámaras de los medios captaron el momento del ataque, mostrando a los agentes afectados por el fuego.
A pesar de que la marcha transcurrió sin incidentes al inicio, al final hubo enfrentamientos entre los manifestantes y elementos radicales que intentaron prolongar la concentración, un fenómeno que se ha vuelto común en las recientes movilizaciones en Francia.
La Fiscalía detalló que se lanzaron objetos explosivos contra aproximadamente 15 gendarmes y otros policías. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó el ataque como un "intento de homicidio" y confirmó que uno de los gendarmes sufrió heridas leves en el evento.
"La sensación de quemazón es inmediata, intensa y se va agravando con el tiempo", describió la víctima en una entrevista a BFMTV, relatando la gravedad de su experiencia tras el ataque.
La investigación se formalizó esta mañana, y se esperan denuncias sobre los daños causados. Se reporta que las lesiones del oficial podrían incluir quemaduras de segundo grado y acúfenos, aunque aún se está determinando el alcance de las lesiones.
Ayer, durante la jornada de protestas, la policía detuvo a 105 personas en París, de las cuales 88 fueron arrestadas durante las manifestaciones y 17 en horas posteriores, en medio de llamados a la violencia que circularon en redes sociales, especialmente por parte de grupos radicales.
De los detenidos, 89 permanecen bajo custodia, incluyendo 61 adultos y 22 menores de edad, mientras la Fiscalía continúa investigando los hechos.