Este miércoles, ciudadanos ecuatorianos se unieron en la marcha "Quinto Río", que tuvo lugar en Cuenca y se replicó en otras localidades del país. El objetivo principal fue demandar la conservación de los páramos y las fuentes de agua ante la amenaza de la minería.
Bajo el lema "¡Fuera, Noboa, fuera!", los manifestantes partieron desde la Plaza San Roque hacia la Plaza San Francisco, conmemorando el primer año de la masiva movilización de 2025, que se opuso al proyecto minero Loma Larga. En esta ocasión, la protesta también incluyó apoyo en ciudades como Quito e Ibarra.
Pese a que en octubre del año pasado se revocó la licencia ambiental del proyecto Loma Larga, organizaciones sociales han expresado su preocupación, ya que las concesiones mineras siguen activas en áreas críticas como el páramo de Kimsakocha, en Azuay, donde las operaciones continúan.
Hatari Sarango, vicepresidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin), resaltó la importancia de estas movilizaciones para la defensa de los recursos hídricos en Ecuador. En una entrevista con teleSUR, enfatizó que la lucha es vital para las comunidades y sindicatos.
Sarango hizo hincapié en que en Cuenca existen más de 46.000 hectáreas de páramos que han sido concesionadas a la minería. Señaló que las consultas populares han demostrado que más del 80% de la población se opone a la actividad extractiva en zonas de recarga hídrica.
El líder social también denunció que el Estado ejerce violencia territorial sobre las comunidades afectadas y subrayó que, aunque la minería puede generar ingresos, la Constitución prohíbe estas actividades en áreas donde se encuentran fuentes de agua.