En los últimos años, los auriculares Bluetooth se han popularizado enormemente, pero esto ha conllevado a una serie de inquietudes sin fundamento respecto a sus posibles efectos adversos en la salud cerebral. Comparar estos dispositivos con hornos microondas resulta, según los expertos, poco riguroso.
Según información del sitio Xataka, aunque tanto los auriculares como los microondas operan en la misma frecuencia de 2,4 GHz, hay una diferencia notable en la potencia: un microondas emite cerca de mil vatios, mientras que los auriculares apenas utilizan un milivatio. Esta diferencia de potencia, que es de un millón a uno, pone en duda cualquier preocupación sobre el calentamiento de tejidos biológicos.
Posición de los organismos de salud
Organismos internacionales como la ICNIRP y la OMS han llevado a cabo estudios detallados sobre la radiación no ionizante, estableciendo límites que estos dispositivos cumplen sin problemas. Gracias a estas medidas de seguridad, no hay evidencia que sugiera efectos nocivos o alteraciones en el organismo debido a su uso.
Interesantemente, la exposición a la radiación de un auricular inalámbrico es hasta cuatrocientas veces menor que la de un teléfono móvil convencional. Por esta razón, usar auriculares para hacer llamadas puede ser una buena táctica para mantener la fuente de radiación alejada de la cabeza del usuario.
El verdadero peligro está en el volumen
El verdadero riesgo para la salud no proviene de las ondas electromagnéticas, sino del volumen alto al que escuchamos música o contenido. Escuchar a niveles elevados de manera prolongada puede resultar en daños auditivos serios, por lo cual se recomienda mantener el volumen por debajo del 60% de la capacidad.