Recientemente, especialistas de la ONU han manifestado su preocupación por el aumento del uso de tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y drones por parte de grupos mercenarios y empresas de seguridad privada, lo cual representa un nuevo riesgo para los derechos humanos.
En un informe entregado al Consejo de Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre el Uso de Mercenarios indicó que estas tecnologías se utilizan para reclutar personal, realizar vigilancia, recolectar datos de inteligencia, influir sobre la opinión pública y participar en conflictos armados.
Los expertos señalaron que la implementación de estas herramientas dificulta la investigación sobre posibles violaciones a los derechos humanos, ya que están bajo el control de empresas que operan de manera opaca y poseen sistemas de comunicación cifrados.
Advirtieron que la creciente privatización de funciones militares y de seguridad se basa cada vez más en tecnologías digitales, lo que cuestiona la efectividad de los mecanismos de supervisión y rendición de cuentas existentes.
El grupo hizo un llamado a las empresas tecnológicas y de ciberseguridad para que aseguren que sus productos no sean instrumentalizados para actividades de vigilancia ilegal, campañas de desinformación, o para la selección automatizada de objetivos sin intervención humana.
Asimismo, enfatizaron que estas nuevas tecnologías son utilizadas en contra de grupos vulnerables como periodistas, defensores de derechos humanos, opositores políticos e indígenas, a través de tácticas de reclutamiento o desinformación.
El equipo de expertos está presidido por Michelle Small, con miembros de India, Portugal, Serbia y Colombia, quienes abogan por una regulación más estricta sobre el uso de estas tecnologías en el ámbito militar y de seguridad.
Con la evolución de estas herramientas, es esencial que se implementen políticas que protejan a los sectores más vulnerables de la sociedad frente a su uso malicioso.