El Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI) anunció que su satélite Danuri inició las observaciones del área aproximadamente media hora antes del choque. Tras ajustar su trayectoria, sobrevoló la región del impacto en varias ocasiones, logrando registrar ocho sesiones para documentar el acontecimiento.
La NASA explicó que el impacto del cohete no estaba planeado. Sucedió como resultado de una combinación de factores, incluyendo la actividad solar y las fuerzas gravitacionales que alteraron la trayectoria del objeto.
Este cohete era parte de un lanzamiento realizado en 2025, en el cual se transportó el módulo de aterrizaje Blue Ghost One, desarrollado por Firefly Aerospace, bajo el programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), que busca llevar instrumentos científicos a la Luna.
Desde la NASA aseguraron que el impacto no representa ningún peligro ni para nuestro planeta ni para las misiones en curso en la Luna. Sin embargo, hicieron hincapié en que estos impactos pueden ser parte de la vida útil de equipos espaciales, aunque en este caso no fue un choque intencionado.
La Luna ha estado recibiendo impactos de meteoritos y otros cuerpos celestes por aproximadamente 4.000 millones de años, lo que forma parte de su evolución natural. Este evento se presenta como una valiosa oportunidad para investigar la formación de cráteres y mejorar el monitoreo de objetos en órbita lunar.
Los científicos esperan que estudiar el impacto ayude a entender cómo responde la superficie lunar ante el impacto de objetos de dimensiones y velocidades específicas, información que será crucial para mejorar futuras misiones espaciales y entender mejor los procesos en otros cuerpos del sistema solar.