Mundo 17 septiembre 2026 Por Andrés Terrazas

Denuncias de torturas de estadounidenses en Venezuela generan controversia

Edgar José Marval, uno de los tres estadounidenses que denunciaron torturas, relata que su calvario duró 123 días, desde su arresto el 19 de agosto de 2023 hasta su liberación el 20 de diciembre de ese año. Junto a otros nueve ciudadanos estadounidenses, fue liberado en un intercambio que incluyó la liberación de Alex Saab, un empresario colombiano cercano a Nicolás Maduro.

Marval compartió su desgarradora experiencia en un testimonio presentado ante el Comité de la ONU contra la Tortura, donde describió condiciones inhumanas de detención: "120 días sin ducharme, 120 días de hambre". En agosto de 2025, junto a Jerrel Kenemore y Jason Saad, presentó una demanda civil en Florida contra Maduro y su administración, alegando que habían sido secuestrados y torturados para ser utilizados como parte de un intercambio.

El juez Darryn P. Gayles falló a favor de los demandantes, estableciendo que Maduro y otros miembros de su gobierno deben pagar más de 312 millones de dólares por los abusos sufridos. Sin embargo, el fallo no afecta a Delcy Rodríguez, quien mantiene su inmunidad como jefa de Estado, según un pedido del gobierno de Donald Trump al Departamento de Justicia.

Las torturas denunciadas

Los testimonios de Marval y sus compañeros revelan un patrón de torturas severas. Kenemore, por ejemplo, estuvo detenido durante 643 días y fue sometido a privación de alimentos y condiciones inhumanas. Saad, por su parte, fue secuestrado y mantenido en aislamiento extremo, sufriendo lesiones físicas significativas durante su cautiverio.

Marval, que fue golpeado y sometido a descargas eléctricas, también denunció torturas psicológicas, incluyendo amenazas a su familia. Su historia ha sido recogida en informes de derechos humanos que documentan el uso de detenciones arbitrarias en Venezuela con fines económicos o políticos.

A pesar de los esfuerzos por contactar a Marval, no se obtuvo respuesta. Actualmente, se encuentra bajo un programa de protección de testigos del FBI, colaborando en investigaciones sobre lavado de dinero, tras haber testificado sobre su experiencia a la ONU.

La situación en Venezuela continúa siendo tensa, y las relaciones entre el gobierno de Trump y el régimen de Maduro plantean preguntas sobre el futuro judicial de este caso y la posibilidad de que las denuncias de tortura sean plenamente atendidas.

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