El gobierno saliente de Colombia, encabezado por el presidente Gustavo Petro, ha alertado sobre la amenaza de posibles actos de terrorismo durante la investidura de Abelardo de la Espriella, el presidente electo de extrema derecha, que se realizará en Cali. Esta ciudad ha sido escenario de recientes atentados relacionados con grupos guerrilleros.
De la Espriella, quien ganó las elecciones en junio, ha solicitado que la ceremonia de posesión se lleve a cabo en Cali, lugar que está bajo la influencia del narcotráfico y que históricamente ha visto estos eventos en Bogotá. El futuro mandatario, de 48 años, ha prometido llevar a cabo bombardeos contra organizaciones ilegales con el apoyo de Estados Unidos.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha declarado que hay una amenaza “latente” para la ceremonia que contará con la presencia de varios jefes de Estado, incluyendo a los presidentes de Argentina, Paraguay, Chile y Ecuador, así como el rey Felipe VI de España. "Es probable que estos criminales intenten perturbar este evento democrático”, afirmó Sánchez en una entrevista.
Para garantizar la seguridad, se desplegarán 11.000 efectivos militares y se ha prohibido el uso de drones en Cali y áreas aledañas, debido a su uso por parte de guerrillas para lanzar explosivos. En un operativo reciente, la policía del departamento del Cauca interceptó un vehículo con 400 kilos de explosivos artesanales, que se sospecha iban a ser llevados a Cali, una ciudad que alberga a más de 2,2 millones de personas.
De la Espriella había considerado inicialmente realizar su investidura en Cauca, pero cambió de ubicación por razones climáticas. En 2002, una ceremonia similar de investidura fue blanco de ataques con explosivos, aunque no se registraron daños en el acto. La antigua guerrilla FARC fue responsabilizada por esos ataques.
El grupo opositor de izquierda, liderado por el senador Iván Cepeda, ha decidido no asistir a la investidura y ha convocado protestas en varias ciudades, incluyendo Cali y Bogotá. La derecha teme que estas manifestaciones se transformen en disturbios, similar a los que apoyaron a Petro contra su predecesor Iván Duque, que resultaron en un alto número de muertos.
Sánchez también ha mencionado que se podría considerar el uso de equipos antimotines para prevenir cualquier tipo de disturbio y bloqueos durante la ceremonia. De la Espriella ha propuesto un enfoque militar para combatir a los guerrilleros y grupos paramilitares, que, según analistas, han aumentado su poder durante el período de negociaciones de paz fallidas del gobierno saliente.