El diseño de las ciudades japonesas prioriza la accesibilidad y la comodidad, permitiendo que tanto personas con movilidad reducida como padres con cochecitos, ancianos y viajeros puedan desplazarse fácilmente sin depender del automóvil.
Habitar sin complicaciones
Según el Índice Global de Habitabilidad 2026 de la Economist Intelligence Unit, Osaka se sitúa en el séptimo lugar y Tokio ha ascendido al décimo, posicionando a Japón como el único país asiático con dos ciudades en el top 10. Este logro se debe a sus altas puntuaciones en áreas como estabilidad, salud y educación, así como a una infraestructura robusta.
Josh Grisdale, un usuario de silla de ruedas y director de Accessible Japan, destaca que las rampas y ascensores que utiliza diariamente benefician a todos los ciudadanos, facilitando el acceso a los servicios y espacios públicos.
El arquitecto Francis Aguillard señala que a menudo son los detalles más simples los que impactan significativamente la vida diaria. La clave radica en permitir que las personas se desplacen a sus destinos sin tener que organizarse en torno a un vehículo.
Las calles comerciales, conocidas como shotengai, son esenciales en la vida japonesa, donde los negocios locales coexisten con la vivienda. Estas áreas fomentan un sentido de comunidad y permiten que las compras se conviertan en una experiencia social.
El sistema de transporte público japonés es admirado por su eficiencia, donde los usuarios pueden moverse libremente sin necesidad de un automóvil. Grisdale resalta que en Japón la planificación del transporte es tan efectiva que rara vez necesita preocuparse por la accesibilidad.
La filosofía japonesa también incluye un enfoque en la preservación de tradiciones y el respeto por el entorno, donde la infraestructura se integra con la naturaleza, evidenciado por la existencia de árboles centenarios en áreas urbanas.