Nayib Bukele, presidente de El Salvador, expresó su confianza en que Dios puede perdonar a quienes cometen delitos si realmente se arrepienten. Sin embargo, dejó claro que esto no implica que deban ser liberados de la prisión.
"En la tierra tiene que estar en prisión".
La afirmación del presidente Bukele refleja su enfoque firme respecto a la política penal en su país, donde sostiene que el arrepentimiento no exime de las consecuencias legales.
Desde que Bukele asumió el poder, El Salvador ha visto una notable disminución en los índices de homicidios y un debilitamiento del control de las pandillas en diversas comunidades.
Según informes del Gabinete de Seguridad, al finalizar 2025, el país alcanzó la cifra de 82 homicidios en todo el año, lo que se traduce en una tasa de 1,3 homicidios por cada 100.000 habitantes.
A pesar del apoyo que ha recibido por la reducción de la violencia, Bukele también ha enfrentado críticas de organismos internacionales y defensores de derechos humanos, quienes cuestionan las detenciones masivas y las condiciones dentro de las cárceles.
La estrategia de seguridad implementada por Bukele ha generado un debate polarizado sobre la efectividad y la ética de su enfoque, resaltando la tensión entre la seguridad pública y los derechos humanos.