El pasado domingo, Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, celebró el cierre de su gira mundial 'Debí tirar más fotos' en su Puerto Rico natal, transformando el evento en una poderosa manifestación en defensa de su país frente a la gentrificación, la corrupción y el estatus colonial que enfrenta la isla.
El espectáculo comenzó con la banda Chuwi y un video que invitaba a los jóvenes a unirse a la lucha contra los constantes cortes de servicio de agua y electricidad que afectan a Puerto Rico. Cuando el artista salió al escenario, el público coreaba su nombre y lo recibió con una ovación ensordecedora, ondeando una enorme bandera puertorriqueña en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan.
Con una notable emoción, Bad Bunny agradeció a sus seguidores: "Siempre es un honor, un privilegio, una bendición contar con el amor de mi pueblo, con el amor de mi gente. Gracias por estar aquí". Este momento marcó un cúspide de conexión emocional con su audiencia, quienes respondieron con vítores y aplausos.
Un repertorio lleno de hits y mensajes sociales
La noche continuó con la interpretación de varios éxitos, incluyendo un homenaje a la música cubana con 'Oye como va' y el éxito 'Callaita'. La energía del público no disminuyó mientras Bad Bunny presentaba canciones como 'Weltita' y 'Turista', que provocaron el delirio entre sus fans.
Bad Bunny también invitó a artistas como el salsero Víctor Manuelle y la cantante Rainao, quienes compartieron el escenario y enriquecieron el evento con sus colaboraciones. La icónica "casita", un elemento distintivo de la gira, permitió a una fanatica gritar: "Acho PR es otra cosa", desatando el perreo en el recinto.
Al final del concierto, Bad Bunny hizo una fuerte declaración sobre la situación de su país: "No es normal que el pueblo todas las noches se le vaya la luz, que haya familias con más de 120/130 días sin agua. La corrupción no es normal, y jamás será justo que un pueblo se acostumbre a eso". La noche culminó con sus temas finales, dejando un mensaje claro sobre la realidad que enfrenta Puerto Rico.