Un reciente informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) revela que Bolivia se enfrenta a serias amenazas debido al fenómeno de El Niño, que podría resultar en sequías y altas temperaturas. Esto afectaría la producción agrícola y el transporte en el país.
De acuerdo a la OEA, en colaboración con la Organización Meteorológica Mundial y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, se prevé que entre octubre y diciembre de 2026, las temperaturas superen los niveles normales y las lluvias sean escasas en diversas regiones de Bolivia.
Particularmente en la región amazónica, se anticipa un déficit hídrico que podría extenderse hasta febrero de 2027. Esto podría causar que los ríos tengan menos caudal, dificultando la navegación y el acceso a comunidades aisladas, además de aumentar el riesgo de incendios forestales.
Impacto en el Altiplano y los Andes del Sur
El informe también menciona que entre diciembre y marzo, el Altiplano y los Andes del Sur podrían enfrentar precipitaciones que varían entre niveles deficitarios y normales. Esta situación pone en riesgo las siembras que dependen de las lluvias, además de afectar las reservas de agua en la región.
Aunque la OEA no ofrece una cifra exacta de las pérdidas económicas que podría sufrir Bolivia, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) estima que el crecimiento del PIB podría verse reducido entre 0,3 y 2 puntos porcentuales en 2026, dependiendo de la gravedad del fenómeno y la capacidad de respuesta del país.
El impacto económico se manifestaría a través de diferentes canales: la escasez de agua podría bajar las cosechas y aumentar los costos de producción, mientras que los incendios afectarían la biodiversidad y las actividades económicas. Además, la disminución del caudal de ríos complicaría el transporte de personas y mercancías, haciendo que el alcance del problema varíe según la región.
Ante esta situación, el Gobierno ha activado el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional y ha implementado una unidad de gestión de riesgos agropecuarios, así como un sistema de monitoreo y alerta. Karel Rivero, viceministro de Desarrollo Agropecuario, informó que ya se están dirigiendo recursos y colaborando con los municipios para establecer alertas y llevar a cabo obras preventivas.
La OEA considera crucial el periodo entre octubre de 2026 y marzo de 2027 para la mitigación del impacto de El Niño, sugiriendo que se tomen medidas anticipadas para proteger el agua, la producción y la población. La magnitud de los costos finales dependerá en gran medida de cuán preparados estén los diferentes sectores para enfrentar esta situación.