Eliana Zappalá, quien lidera la Agencia Italiana de Comercio Exterior para Bolivia, Chile y Perú, llegó a Bolivia con el objetivo de revisar el intercambio comercial entre ambos países, destacando el incremento de las exportaciones bolivianas, especialmente del oro hacia Italia.
Las exportaciones bolivianas hacia Italia alcanzaron aproximadamente 390 millones de dólares entre enero y agosto de este año, lo que representa un aumento del 257% en comparación con los 100 millones del año anterior. En contraste, las importaciones italianas hacia Bolivia crecieron un 28%. Este cambio ha favorecido a Bolivia en la balanza comercial.
Oportunidades de inversión y cooperación
Zappalá identificó áreas en las que las empresas italianas pueden contribuir al desarrollo boliviano, como la minería, la tecnología y la agroindustria. Sin embargo, enfatizó la necesidad de que el gobierno establezca reglas claras para fomentar la inversión.
"La certeza en las normativas y la estabilidad política son fundamentales para atraer inversiones a largo plazo, especialmente en sectores estratégicos como el de los minerales", afirmó Zappalá, quien también mencionó que hay interés en energías renovables y tratamiento de aguas.
Desafíos en el acceso al mercado
A pesar del creciente interés, Zappalá advirtió que los productores bolivianos enfrentan desafíos para acceder al mercado italiano debido a las regulaciones de la Unión Europea. Los estándares de embalaje para frutas y verduras son solo algunos de los aspectos que deben ser comprendidos por los exportadores bolivianos.
Bolivia carece de un acuerdo de libre comercio similar al que tienen Perú y Chile, lo que complica aún más el intercambio. Zappalá propone fortalecer la colaboración entre instituciones italianas y bolivianas para facilitar el acceso al mercado.
Finalmente, Zappalá expresó su deseo de que Santa Cruz sea un punto clave en la relación comercial, sugiriendo que la embajada italiana podría organizar más actividades comerciales en la región para potenciar el intercambio.
Si regresa en 2027, Zappalá espera ver un aumento en las inversiones italianas en Bolivia, especialmente en sectores donde ya hay experiencia, como la energía y el tratamiento de aguas.