El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tomó cartas en el asunto para detener el proyecto de privatización de ciertas competiciones de la FIFA, impulsado por su presidente, Gianni Infantino. Este plan, que buscaba abrir un 20% de las actividades de la FIFA al capital privado para generar aproximadamente 3.600 millones de euros, fue finalmente abandonado.
De acuerdo con información del diario L'Équipe, Macron realizó múltiples gestiones, incluyendo llamadas a diferentes líderes, con el fin de obtener apoyo en contra de esta iniciativa. Su oposición se alinea con la postura que ya había manifestado en 2021 frente a la creación de la Superliga, un proyecto también muy controvertido.
Fuentes cercanas al presidente francés indicaron que su intervención responde a una intención de preservar la integridad del fútbol mundial y evitar divisiones entre continentes y confederaciones. Esta injerencia demuestra el papel diplomático que Macron asume en el ámbito deportivo internacional.
El mandatario galo respaldó de manera total a Alexander Ceferin, presidente de la UEFA, quien lideró el rechazo hacia la propuesta de Infantino. Macron también se comunicó con el presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Patrice Motsepe, y con el mismo Infantino, buscando frenar la privatización.
Aunque oficialmente el proyecto fue desechado el 1 de octubre, su impacto podría tener consecuencias a futuro. Francia está considerando retirar su apoyo a la reelección de Infantino, que se llevará a cabo en marzo próximo en Marruecos. Esta situación refleja el creciente malestar en torno a la gestión actual de la FIFA y sus planes de privatización.