Bolivia ha dado un giro drástico en el precio del diésel, pasando de ser uno de los más económicos de Sudamérica a ubicarse entre los más caros de la región. El cambio se produjo luego de que se anunciara la eliminación de la subvención el 18 de septiembre, lo que elevó el costo del litro de diésel a Bs 17,95 (aproximadamente $us 1,63), posicionando al país en el segundo lugar en precios de la región, solo superado por Perú, donde el litro está cerca de $us 1,96.
Este incremento en el precio del diésel representa un fuerte contraste con la política de precios que estuvo vigente durante casi 20 años. Desde el año 2006, el diésel se había mantenido en Bs 3,72 por litro, con el Estado asumiendo la diferencia entre ese precio y el costo real de importación. En 2010, un intento del Gobierno por aumentar el precio a Bs 6,80 provocó una serie de protestas masivas, conocidas como el 'gasolinazo', que forzaron la reversión de la medida.
La subvención de los hidrocarburos había generado un gasto significativo para el Estado, alcanzando en 2023 los Bs 12.678 millones, de los cuales más de Bs 12.477 millones se destinaron a diésel y gasolina, según reportes del Ministerio de Economía. Durante este tiempo, el Gobierno defendía la subvención como una estrategia para mitigar el impacto de los precios internacionales en el transporte y el costo de vida.
Sin embargo, la situación comenzó a cambiar con la crisis de abastecimiento y la escasez de divisas para la importación de combustibles. En 2025, se reportaron largas filas para el abastecimiento de diésel y dificultades en sectores productivos que requieren este combustible para actividades como la siembra y cosecha.
Con la eliminación del subsidio, el Gobierno de Rodrigo Paz propone un sistema de precio único para el diésel, argumentando que esta medida busca aliviar la presión fiscal y solucionar los problemas de abastecimiento. Este cambio pone fin a una política que durante años mantuvo artificialmente bajo el precio del combustible, pero que también se había convertido en una pesada carga para las finanzas públicas.