Durante una expedición en el sur de Riberalta, el biólogo Vincent Vos tuvo un emocionante encuentro. Mientras descansaba bajo la sombra de un vehículo, avistó la lagartija que había estado buscando desde el año pasado, un descubrimiento fortuito que se produjo a finales de agosto.
La lagartija, conocida como Tropidurus madeiramore, fue descrita científicamente por primera vez en 2023 en Brasil. Desde entonces, existe un creciente interés por verificar su presencia en Bolivia, dado que se habían registrado avistamientos en el país vecino que sugerían su posible existencia en territorio boliviano.
El hallazgo se produjo justo cuando el grupo de Vos estaba a punto de hidratarse y descansar. En ese instante, el investigador observó al reptil posado en una rama, sorprendentemente tranquilo y sin mostrar signos de inquietud ante la presencia humana. "Me dejó sacarle fotos de todos los ángulos", relató Vos sobre su experiencia.
La identificación de esta lagartija se facilita por sus características distintivas: su color gris-pardo oscuro, marcas ocres en la cabeza y un collar negro en el cuello, que presenta un pliegue conocido como mite pocket o "bolsa para ácaros", crucial para diferenciarla de un pariente cercano, el Tropidurus oreadicus.
Este descubrimiento también desafía la creencia de que el Tropidurus madeiramore se relaciona exclusivamente con termiteros. Hasta el momento, los pocos avistamientos en árboles se interpretaron como una reacción a la presencia humana, sin embargo, este ejemplar fue observado en su hábitat natural, lo que aporta nueva información sobre su comportamiento.
La búsqueda de esta especie comenzó tras investigaciones en Brasil que evidenciaron diferencias en lagartijas de diversas regiones. Después de que Vos recibiera el reto de buscarla en Bolivia, se dedicó a rastrear zonas cercanas a Riberalta, aunque siempre le había resultado complicado obtener una foto clara que confirmara su avistamiento.
Finalmente, gracias a las imágenes tomadas, Vos pudo identificar sin duda a la Tropidurus madeiramore. Las fotografías fueron añadidas a iNaturalist, una plataforma de ciencia ciudadana que permite a los usuarios registrar observaciones de fauna y flora. Aunque ya había habido registros previos de esta especie en Bolivia, el hallazgo de Vos añade un nuevo dato al conocimiento de la biodiversidad en la región.
Este encuentro resalta la riqueza de la fauna en el Beni, donde aún hay muchas especies por descubrir. "Una salida entre amigos y ya pillas algo nuevo", reflexionó Vos, subrayando el valor de la exploración y el estudio en áreas de biodiversidad aún inexploradas.