Vadim Lisunov, un rumano de 39 años, se trasladó a Bolivia hace un año con la intención de formalizar su relación con Carmen Becerra, una boliviana de 36 años. Sin embargo, su historia de amor se tornó trágica tras una cirugía que salió mal.
Con el objetivo de mejorar su apariencia para el día de la boda, Vadim decidió someterse a una intervención quirúrgica para extirpar una hernia umbilical. Dos meses antes de la operación, se realizaron los exámenes necesarios y el 3 de julio fue admitido en una clínica privada de Santa Cruz de la Sierra.
Carmen Becerra comentó que, a pesar de que en el ingreso a la cirugía se detectó que Vadim tenía presión alta, los médicos aseguraron que todo estaba bajo control, argumentando que se trataba de una cirugía de bajo riesgo. Sin embargo, luego de la operación, la situación se complicó drásticamente.
Al salir del quirófano, Carmen intentó despertarlo, pero no obtuvo respuesta. Fue entonces cuando una enfermera se percató de que Vadim estaba inconsciente, lo que llevó a un estado crítico. La familia de Vadim sostiene que hubo negligencia en su atención postoperatoria.
Actualmente, Vadim se encuentra en terapia intensiva, sin conciencia y con una pequeña neumonía. Carmen revela que los costos diarios de los medicamentos oscilan entre 3,000 y 5,000 bolivianos, mientras que la cuenta acumulada en la clínica asciende a 38,000 dólares estadounidenses.
La pareja había planeado su boda en Santa Cruz, tras haber compartido momentos en Bolivia. Carmen, apesadumbrada, expresó: "Nos íbamos a casar, y ahora está en estado vegetativo".
Un futuro incierto
La situación de Vadim ha dejado a Carmen enfrentando un futuro incierto, donde la esperanza se mezcla con la angustia por la salud de su prometido. La historia de amor que comenzó con promesas ahora enfrenta un desafío inesperado.