Sociedad 2 agosto 2026 Por Paola Justiniano

El Niño se intensifica y afectará el clima hasta enero

El fenómeno de El Niño está llegando con gran fuerza y se espera que permanezca activo hasta enero, generando cambios en las temperaturas y una disminución en la cantidad de lluvias. Estos efectos se traducen en una menor disponibilidad de agua, un impacto negativo en la producción agrícola y un mayor riesgo de incendios forestales.

El ingeniero climatólogo Kenny Quisberth del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) explica que la severidad de estos cambios depende de la intensidad del fenómeno, que se produce cuando las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental experimentan un calentamiento anormal y sostenido. Un calentamiento de entre 0,5 y 1 grado Celsius se clasifica como un Niño débil, mientras que temperaturas superiores a 2 grados son consideradas Niños muy fuertes. Para este año, se anticipa que se superarían los 2 grados.

La alteración del clima causada por El Niño puede extenderse durante varios meses, afectando diversos aspectos del clima. Aunque un Niño débil suele aparecer cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses, esta recurrencia no es fija, lo que puede provocar variaciones en los patrones climáticos.

Históricamente, se han registrado fases muy fuertes de El Niño en tres ocasiones previas: entre 1982 y 1983, 1997 y 1998, y más recientemente entre 2015 y 2016, todos con efectos similares a los que se prevén para este año. Durante el último fenómeno, la falta de lluvias generó una crisis hídrica en La Paz, que culminó en racionamientos y escasez de agua.

La vulnerabilidad de Bolivia a El Niño es alta, ya que sus efectos pueden variar enormemente de una región a otra. En algunos lugares se pueden presentar lluvias intensas y desbordes de ríos, mientras que en otros se experimentan sequías severas y riesgos de incendios forestales, afectando gravemente la producción agrícola.

Se anticipa que entre agosto y octubre habrá un déficit significativo de lluvias en áreas como la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles, siendo el norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz las zonas más afectadas. Además, se prevé que las altas temperaturas impacten en el occidente del país.

La fase más crítica de este fenómeno se espera entre noviembre y enero de 2027, donde se concentrarán las sequías agrícolas en las tierras altas y se prevén olas de calor extremo a nivel nacional.

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