La captura tuvo lugar en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Ciudad de Panamá, donde el sospechoso intentaba abordar un vuelo junto a dos compatriotas. Las autoridades panameñas han señalado que este individuo formaría parte de una red dedicada a la trata de personas, específicamente enfocada en el reclutamiento de ciudadanos para el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Durante el operativo, los agentes lograron rescatar a dos personas que, según las investigaciones, habían sido atraídas por falsas promesas de empleo, lo que evidencia el uso de engaños en estas prácticas delictivas.
El caso ha cobrado relevancia no solo en Panamá, sino que también ha resonado en Bolivia, donde han surgido denuncias sobre ciudadanos que fueron captados bajo la misma modalidad, siendo llevados a involucrarse en la guerra. Las autoridades de ambos países están trabajando en la investigación de estos métodos de reclutamiento engañosos.
Desde la Cancillería panameña se ha informado que más de veinte ciudadanos han estado involucrados en la guerra, tanto del lado ucraniano como del ruso. De este grupo, al menos uno ha perdido la vida y otros han desaparecido. Algunos panameños que se han unido al conflicto eran conscientes de su destino, mientras que otros fueron víctimas de engaños.