Mundo 6 septiembre 2026 Por Diego Peña

La reubicación del oro europeo: ¿una estrategia de precaución?

Recientemente, el banco central de los Países Bajos confirmó que ha trasladado un considerable volumen de oro fuera de América del Norte. Esta acción, que consistió en el envío de 86 toneladas de un total de 313 toneladas almacenadas en Estados Unidos y Canadá hacia Londres, responde a la necesidad de estar mejor posicionados ante crisis severas.

La decisión del banco neerlandés es una respuesta clara a la creciente inestabilidad geopolítica. Con tensiones internacionales en aumento, las naciones están priorizando la seguridad de sus reservas de oro, acercándolas a sus fronteras.

A principios de 2023, Francia también trasladó parte de sus reservas de oro de Estados Unidos a su territorio, mientras que Alemania ha repatriado más de 216 toneladas en los últimos años, evidenciando una tendencia hacia el resguardo local del metal precioso.

Estrategias ante la incertidumbre global.

Expertos como Joseph Cavatoni del Consejo Mundial del Oro han destacado que, aunque las tensiones internacionales son un factor influyente, no son el único motivo detrás de estos movimientos. Otros elementos, como la inflación y la fluctuación de tasas de interés, también juegan un papel significativo.

El Banco de los Países Bajos ha retirado su oro entre marzo y agosto de este año y lo ha depositado en Londres, sobre la base de la premisa de que, aunque esperan no tener que usarlo, es crucial estar preparados para cualquier eventualidad, según su gobernador Olaf Sleijpen.

Con una historia de más de 300 años, el Banco de Inglaterra se ha consolidado como uno de los principales custodios de oro a nivel mundial, y sigue siendo el preferido para el almacenamiento de metales preciosos. Este banco alberga alrededor de 400.000 lingotes, lo que representa un valor superior a 270.000 millones de dólares.

La reciente tendencia de reubicación de oro también ha sido motivada por el auge en el precio del metal, que ha alcanzado picos históricos. Los bancos centrales han estado comprando más oro en los últimos años, elevando la demanda y, por ende, los precios.

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