En una reciente votación, la Asamblea General de la ONU decidió reemplazar el tradicional mapamundi por uno que refleje con mayor fielidad el tamaño de África. La resolución, conocida como "Corregir el mapa", fue impulsada por Togo y contó con el respaldo de 164 países.
El único país que se opuso a la resolución fue Estados Unidos, que votó en contra, mientras que seis naciones se abstuvieron, incluyendo Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania. Aunque la decisión no es vinculante, se anticipa que influya en los mapas utilizados por diversas instituciones a nivel global.
Críticas al mapa de Mercator
El mapa de Mercator, que ha sido común desde el siglo XVI, había sido cuestionado por su representación errónea del continente africano, al mostrarlo con un tamaño similar al de Groenlandia, pese a que África es 14 veces más grande. Esta distorsión, según los críticos, minimiza las necesidades y el potencial de desarrollo de las naciones de la región ecuatorial.
Para abordar estas distorsiones, en 2018 se presentó el mapa llamado Equal Earth, que fue adoptado por los miembros de la Unión Africana en febrero. Los 54 países afirmaron que este nuevo mapa representa de mejor manera la extensión de todos los continentes, especialmente de África.
Un mapa nunca es neutral. Moldea las percepciones e influye en cómo se entiende el lugar de los pueblos y los continentes en el mundo.
Lerato Mogoatlhe, de Africa No Filter, destacó que la inexactitud en la representación de África no es solo un error cartográfico, sino un problema narrativo que perpetúa una información errónea sobre el continente. Esto forma parte de un esfuerzo más amplio para combatir la desinformación sobre África.
Finalmente, el geógrafo keniano Kioko Muendo señaló que el uso del mapa de Mercator ha minimizado la percepción de los recursos, la población y las oportunidades de inversión en África, subrayando que los mapas no son solo herramientas para los viajeros, sino que también impactan en la percepción política y económica de las regiones.