Carlos Dabdoub, quien investigó la vida de Noel Kempff Mercado, recuerda cómo la muerte del profesor fue un punto de inflexión para la moral de Santa Cruz. A partir de ese trágico suceso, se implementó una política para erradicar la corrupción relacionada con el narcotráfico en diversas instituciones.
Noel Kempff, cuya vida ha quedado ensombrecida por la fama de sus hermanos, fue un ferviente defensor del medio ambiente y un símbolo del Santa Cruz en vías de modernización. A diferencia de sus parientes más conocidos, Noel eligió permanecer en su hogar en la quinta Buen Retiro, contribuyendo a la creación de una ciudad llena de vida y oportunidades.
Su asesinato el 5 de septiembre de 1986, al aterrizar accidentalmente en una pista clandestina, marcó un hito en la historia del narcotráfico en Bolivia. Junto a él, murieron dos personas más, mientras que solo una sobrevivió al ataque. La falta de respuesta del gobierno y la corrupción institucional se hicieron evidentes tras su muerte.
El impacto del narcotráfico en la sociedad
La investigación sobre su muerte revela cómo el narcotráfico se infiltró en los más altos niveles de poder, afectando a diferentes sectores, incluidos militares y policías. A pesar de los esfuerzos por limpiar las instituciones, la corrupción persiste, reflejando un ciclo que parece repetirse en la actualidad.
“Se sospechaba de personas vinculadas al narcotráfico y, sin embargo, eran bienvenidas a las fraternidades porque traían la banda, traían el whisky”, compartió Dabdoub sobre la relación de la sociedad civil con estas mafias.
Dabdoub organizó una marcha en memoria de Noel, un acto silencioso que simbolizó el rechazo a la influencia del narco en la vida social y política. Sin embargo, el desafío persiste, y los símbolos de este pasado oscuro siguen apareciendo en la actualidad, generando inquietud en la sociedad boliviana.