Un grupo de investigadores se planteó una inquietante pregunta: ¿dónde sería más seguro refugiarse si el mundo enfrentara un colapso total? Su análisis, publicado en la revista Global Challenges y difundido por ScienceAlert, identifica a Australia como el país con mayores posibilidades de resistir diversos escenarios de crisis globales.
El estudio considera amenazas como impactos de asteroides, erupciones volcánicas, pandemias, ciberataques y tormentas geomagnéticas, entre otros eventos que podrían desestabilizar la vida en el planeta. Los factores evaluados incluyen la geografía, la producción alimentaria, la infraestructura, la industria, la estabilidad institucional y los recursos naturales.
Australia se perfila como el país más favorable para afrontar una catástrofe global, gracias a su ubicación geográfica que le permite cierto grado de aislamiento y su sólida producción de alimentos, industria y recursos energéticos. Además, su estabilidad económica y política son aspectos clave en su resiliencia.
Sin embargo, los autores del estudio advierten que ningún lugar del mundo es completamente seguro. A pesar de la resiliencia de Australia, su dependencia del comercio internacional para productos esenciales como combustibles y medicamentos representa una vulnerabilidad.
Otros países resilientes
- Nueva Zelanda
- Japón
- Suiza
- Argentina
Aunque Bolivia no aparece en el listado de países más resilientes, esto no implica que sea un lugar inseguro. El análisis no establece un ranking de seguridad absoluta, sino que se enfoca en las características que facilitan la resistencia ante escenarios extremos. De hecho, los investigadores enfatizan que es imposible encontrar un refugio perfecto en caso de una crisis global.
Para prepararse ante posibles desastres, los expertos sugieren que países como Australia y Nueva Zelanda sirvan como modelos a seguir para mejorar la resiliencia en todo el mundo. Entre las recomendaciones están la creación de reservas de alimentos, bancos de semillas y el fortalecimiento de capacidades industriales para mantener servicios esenciales durante emergencias de gran escala.
La conclusión es contundente: en un escenario apocalíptico, la supervivencia de ningún país está asegurada. Sin embargo, aquellos que cuentan con más recursos y preparación, como Australia, están mejor posicionados para resistir y recuperarse de una crisis global.