Ramón Darío Gutiérrez, conocido por su valentía en la Guerra del Chaco y su influencia en el ámbito empresarial, es recordado como una figura clave en el crecimiento económico de Santa Cruz. Su legado se extiende a ser fundador del Comité Cívico pro Santa Cruz y un pionero en la industria agropecuaria.
Nacido en una familia numerosa como el doceavo de quince hermanos, Gutiérrez enfrentó la adversidad desde joven. Tras la muerte de su padre, su hermano Aurelio lo apoyó, pero la guerra trajo consigo la pérdida de dos de sus hermanos, lo que marcó su vida profundamente.
Al finalizar la guerra, Santa Cruz se encontraba en una situación crítica, pero Gutiérrez no se dejó desanimar. Comenzó su carrera empresarial con una tejería y luego se dedicó a la ganadería, importando vacas lecheras desde Argentina para abastecer a la ciudad.
Sus ambiciones no se limitaron a la ganadería; también incursionó en el procesamiento de caña de azúcar, convirtiéndola en alcohol y azúcar, satisfaciendo así una demanda importante en el altiplano. La creación de un ingenio azucarero fue otro de sus sueños.
El ingenio que fundó Gutiérrez se convirtió en una de las empresas más relevantes de Santa Cruz, impulsando la transformación de productos agrícolas a gran escala, un concepto que entendió bien: no solo era necesario cosechar, sino también innovar y arriesgar.
Bajo su liderazgo, el Comité pro Santa Cruz fue fundado el 30 de octubre de 1950, con el propósito de movilizar a la comunidad frente a las carencias que sufría la región, como la falta de combustible y otros recursos esenciales. Gutiérrez fue su primer presidente, guiando a la ciudad hacia el progreso.
Fallecido en 1987, el legado de Ramón Darío Gutiérrez perdura, siendo recordado como un verdadero ‘Cruceño de Oro’. A 40 años de su partida, su influencia en la creación de una Santa Cruz agroindustrial sigue siendo una inspiración para las nuevas generaciones.