Los residentes de Guayaramerín, en el departamento de Beni, han denunciado la explotación ilegal de oro en la zona de Cachuela Esperanza. Aseguran que esta actividad está siendo llevada a cabo por empresas extranjeras que se presentan como cooperativas, lo que representa una amenaza para el medio ambiente del río Beni.
Los denunciantes indican que esta explotación se realiza principalmente durante la noche, cuando las calles son invadidas por vehículos sin placas y otros con matriculación brasileña. La situación ha despertado la preocupación, ya que se cree que estas actividades están conectadas con el crimen organizado y el lavado de dinero.
Los habitantes demandan la intervención inmediata de las autoridades nacionales y el monitoreo por parte de las entidades competentes para detener lo que consideran un robo de los recursos naturales en la región fronteriza. Cachuela Esperanza tiene una importancia histórica y patrimonial en la Amazonía boliviana.
La actividad de extracción de oro no solo afecta el entorno natural, sino que también pone en riesgo la salud de las comunidades locales. La contaminación por mercurio, utilizada en el proceso de extracción, está destruyendo la biodiversidad acuática y provocando enfermedades en quienes dependen de la pesca para subsistir.
La Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) ha realizado más de 270 inspecciones y operativos en cerca de 100 municipios, con el objetivo de frenar la actividad minera ilegal. A través de estas acciones, se busca mitigar los efectos negativos en el medio ambiente y proteger los recursos naturales de la región.