El miércoles, un sismo de magnitud 5,5 afectó a varios países de Centroamérica, incluyendo El Salvador, Honduras y Nicaragua. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y diferentes observatorios de sismología, el temblor tuvo su epicentro en las costas del océano Pacífico en el departamento de Usulután, ubicado a unos 160 kilómetros al sur de San Salvador.
El ministerio de Medio Ambiente de El Salvador utilizó la plataforma X para comunicar que no había riesgo de tsunami para la costa salvadoreña. El movimiento telúrico se produjo a una profundidad de 56,8 kilómetros, lo que contribuyó a que no se reportaran daños en infraestructura ni víctimas en los tres países afectados.
A pesar de la ausencia de daños, el sismo generó preocupación entre la población de la región. En particular, se sintió con fuerza en áreas de El Salvador, donde los ciudadanos experimentaron momentos de incertidumbre.
Este evento sísmico ocurre en un contexto de reciente actividad telúrica en la región, ya que solo dos días antes, Colombia fue golpeada por un terremoto de 7,4 grados que dejó un balance trágico de 265 fallecidos y alrededor de 3.500 heridos, según el presidente Abelardo de La Espriella.
Centroamérica es conocida por su actividad sísmica, consecuencia de la interacción entre las placas tectónicas de Cocos y Caribe, así como de diversas fallas geológicas locales que atraviesan el área.