Una ola de críticas se desató este miércoles desde diversas federaciones y organismos del fútbol internacional tras el anuncio de la FIFA sobre su intención de abrir las puertas al capital privado mediante el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta iniciativa busca incrementar la financiación para el desarrollo del fútbol a más de 10.000 millones de dólares, lo que ha generado preocupación por la falta de transparencia en el proceso.
La UEFA fue una de las primeras en expresar su desacuerdo, señalando que la propuesta de su presidente, Gianni Infantino, podría cruzar límites inaceptables. En un comunicado, el organismo europeo enfatizó que 'nadie es dueño del fútbol' y que la FIFA no debería tener la potestad de vender el deporte.
Luego de las declaraciones de la UEFA, otras organizaciones, incluido Concacaf, se unieron al rechazo, lamentando que se hayan enterado del proyecto solo a través de los medios de comunicación. Esto subraya el descontento por la falta de información proporcionada por la FIFA.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también criticó la falta de consulta y gobernanza adecuada para una iniciativa de tal magnitud, instando a que cualquier decisión de este tipo debería basarse en la transparencia y la buena administración.
Desde las redes sociales, figuras relevantes como el comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, y Javier Tebas, presidente de LaLiga, manifestaron su oposición, pidiendo a la FIFA que no mezcle el dinero con el fútbol. Además, Joseph Blatter, exmandatario de la FIFA, advirtió que la relación financiera entre Infantino y el presidente de Estados Unidos podría perjudicar gravemente al deporte.
La FIFA, por su parte, se mantiene firme en su intención de crear una empresa subsidiaria que gestione sus eventos y operaciones, en un intento por consolidar su base financiera y comercial.