El devastador sismo que sacudió el suroeste de Japón esta semana ha dejado un saldo trágico de 30 muertos, según lo anunciado este jueves por el gobierno japonés. Las tareas de rescate continúan, particularmente en el centro comercial Aeon, que colapsó debido a una explosión posterior al sismo.
La primera ministra Sanae Takaichi reveló el nuevo balance de víctimas, tras la recuperación de cuatro cuerpos de los escombros en el centro comercial. Un portavoz de la oficina local de gestión de desastres informó que de las diez personas rescatadas, cuatro han sido confirmadas como fallecidas y una más no presenta signos vitales.
El terremoto, que ocurrió el martes por la tarde en la isla de Kyushu, ha causado daños significativos en la prefectura de Kumamoto, destruyendo viviendas, afectando puentes e incendiando numerosas áreas. Además, ha dejado a decenas de miles de personas sin acceso a agua potable y electricidad.
Desde el terremoto inicial, la región ha sido sacudida por numerosas réplicas, complicando aún más la situación de los habitantes. Con temperaturas que se prevé alcancen los 38 °C durante el fin de semana, la falta de servicios básicos está generando serias dificultades. Hiroyuki Matsushima, un empleado de supermercado en Yatsushiro, describió lo complicado que es sobrellevar la situación sin electricidad ni aire acondicionado.
Imágenes del interior del centro comercial muestran a rescatistas trabajando entre los escombros, con la esperanza de encontrar más sobrevivientes. Fumihiko Matsuura, un empresario que estuvo en el lugar poco antes del desastre, expresó su alivio por haber escapado del peligro y compartió su plan de mantenerse preparado en los próximos días.
En Yatsushiro, se han confirmado cinco muertes y cuatro personas desaparecidas en la fábrica de papel de Nippon Paper Industries, donde parte de una chimenea colapsó. Para la tarde del miércoles, más de 31,200 hogares seguían sin electricidad y cerca de 84,000 viviendas sufrían interrupciones en el suministro de agua, según informes oficiales.
Las imágenes de los medios locales muestran largas filas de personas buscando gasolina y agua embotellada. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó una magnitud de 6,8 para el sismo, un poco menos de la cifra oficial japonesa.
Japón, ubicado en la intersección de varias placas tectónicas, es uno de los países más propensos a terremotos, registrando cientos de movimientos sísmicos al año. Aunque la mayoría son de baja intensidad, los daños dependen de la ubicación y profundidad del evento. El recuerdo del devastador sismo de 2011, que dejó miles de muertos y provocó la crisis nuclear de Fukushima, sigue presente en la memoria colectiva del país.