La situación del desabastecimiento de combustible en Bolivia se ha vuelto crítica, especialmente para los transportistas, quienes deben soportar extensas filas en varios surtidores del país. Muchos de ellos llevan más de una semana esperando para conseguir diésel, lo que ha generado alarma en el sector.
Recientemente, la situación se ha complicado aún más con la escasez de gasolina, lo que ha intensificado las dificultades que enfrentan los choferes y afecta su capacidad para trabajar y cumplir con sus obligaciones económicas.
Los transportistas han denunciado que pasan horas, e incluso días, en los surtidores, muchas veces sin acceso a comida o servicios básicos, mientras esperan su turno para cargar combustible. “Nos vemos obligados a aguantar un día, tres días. No tenemos acceso a servicios básicos, estamos pasando hambre, y solo queda esperar”, compartió un conductor.
La falta de combustible ha deteriorado gravemente la situación económica de los transportistas, cuyos vehículos permanecen inactivos mientras deben seguir enfrentando deudas y gastos diarios. “Estamos en quiebra total, tenemos deudas con varios bancos”, lamentó uno de los afectados.
Ante esta crisis, los choferes exigen una pronta respuesta del Gobierno nacional, pidiendo medidas que estabilicen la distribución de combustibles. “Ya ha pasado demasiado tiempo. Estamos en una situación muy complicada, así no podemos avanzar”, afirmó otro transportista, señalando que la situación representa una pérdida económica creciente para su sector.