San Matías, un municipio ubicado en el departamento de Santa Cruz, se encuentra en una encrucijada entre la tranquilidad de la vida rural y el acecho del crimen organizado. Actualmente, es el foco de confrontaciones entre dos de los cárteles brasileños más temidos: el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho, junto a sus aliados locales.
La situación se intensificó el 29 de julio, cuando un grupo armado irrumpió en una hacienda y asesinó a tres personas en un acto brutal. En respuesta a esta escalada de violencia, las autoridades de Santa Cruz enviaron un contingente policial que recorrería 700 kilómetros hasta el municipio fronterizo.
Entre los agentes enviados para restaurar la paz estaba el subteniente Yerson Salazar, quien nunca llegó a San Matías. En el trayecto, su vehículo fue interceptado en Ascensión de la Frontera, donde fue atacado y asesinado por los delincuentes, que luego incendiaron el vehículo y se llevaron su cuerpo.
Las razones detrás del conflicto en San Matías son evidentes para las autoridades. Según el ministro de Gobierno, Marco Oviedo, el territorio y las rutas son el objetivo principal: "El Comando Vermelho y el PCC están disputando un corredor utilizado por narcotraficantes para exportar drogas al exterior".
El analista Cristian Sánchez amplía esta visión, sugiriendo que no solo se trata de una disputa por rutas, sino que Santa Cruz busca establecerse como un centro neurálgico para la acumulación y exportación de drogas.
Asimismo, la situación se complica tras la captura de Sebastián Marset en Bolivia, lo que ha dejado un vacío de poder en el narcotráfico en la región. Las autoridades bolivianas indican que San Matías ha sido uno de los principales centros operativos para estas actividades ilícitas.
UNITEL ha realizado un informe especial sobre esta problemática en San Matías, que destaca la crítica situación que enfrenta este municipio.