El asesinato de Percy Marcelo Zegarra, piloto de Boliviana de Aviación, sucedido en Cochabamba en junio de 2019, ha vuelto a acaparar la atención pública. Recientemente se han filtrado documentos que relacionan a uno de los condenados, Óscar Andy Caero, con la empresa Cucarda S.R.L., que está vinculada al exministro de Defensa, Raúl Marcelo Salinas Gamarra.
Entre los documentos revelados se encuentra un contrato de préstamo por un monto de $us 35.000, donde Zegarra aparece como acreedor y Caero, como representante de Cucarda S.R.L., figura como deudor. Cabe recordar que Caero fue sentenciado en 2021 a 30 años de prisión por el asesinato de Zegarra, aunque actualmente cumple su pena en detención domiciliaria.
Las investigaciones han indicado que el crimen estuvo motivado por deudas financieras. Zegarra había prestado dinero a personas cercanas y, según su familia, estaba exigiendo la devolución. Además, se supo que Caero operaba un motel donde se recuperaron pruebas fotográficas relacionadas con el caso y se le acusó de haber tomado acciones después del homicidio.
En cuanto a Raúl Marcelo Salinas, un informe de agosto de 2026 sugiere que existe un vínculo entre él y Cucarda S.R.L., y que Caero era considerado un colaborador cercano de Salinas. Sin embargo, hasta la fecha, Salinas no ha sido acusado ni enfrenta cargos relacionados con el asesinato de Zegarra, lo que hace que las conexiones documentales generen más preguntas que respuestas.
El caso sigue abierto en el sistema judicial. De los tres condenados originales a 30 años, la condena de Juan Jorge Zubieta fue anulada, lo que implica que se deberá llevar a cabo un nuevo juicio. Por otro lado, la condena de Elmer Zubieta permanece vigente, aunque el fallo que la ratificó quedó sin efecto. Además, el cuarto individuo señalado como presunto sicario continúa en la clandestinidad.
Implicaciones y futuro del caso
La situación del caso Zegarra es un recordatorio de las complejidades que pueden surgir en investigaciones de alto perfil, donde los lazos políticos y económicos parecen entrelazarse. El futuro del juicio y la búsqueda de justicia para Zegarra aún están en el aire, mientras la sociedad demanda respuestas claras sobre el trasfondo del crimen.