El proyecto Puerto Aguirre fue impulsado por Joaquín Aguirre Lavayén (1921-2011), un reconocido escritor, diplomático y empresario boliviano. Junto a su familia, Aguirre realizó una significativa inversión en el país durante un periodo marcado por la inestabilidad política y económica entre 1984 y 1988.
La creación de Puerto Aguirre responde a una ambición nacional de larga data: contar con rutas comerciales efectivas tras la pérdida de su litoral en la Guerra del Pacífico. Este puerto se estableció en terrenos a la orilla del Canal Tamengo y comenzó operaciones el 11 de septiembre de 1988, siendo diseñado inicialmente como una terminal granelera para la creciente producción de soya en Bolivia.
Desde su creación, Puerto Aguirre ha sido fundamental para la expansión agrícola en Santa Cruz, favoreciendo el crecimiento de la producción de soya y facilitando la importación de trigo a través de vías fluviales. Gracias a su conexión con la Hidrovía Paraguay-Paraná, el puerto ha reducido la dependencia de las rutas tradicionales hacia los puertos del Pacífico en Chile y Perú.
En 1991, tras la implementación de nuevas leyes de inversiones y zonas francas, el Estado otorgó a Puerto Aguirre una concesión para operar como zona franca industrial y comercial, por un periodo de 40 años. Sin embargo, esta concesión fue revocada posteriormente por decisiones gubernamentales, lo que afectó el desarrollo del comercio exterior en la región.
A lo largo de los años, el puerto ha evolucionado para convertirse en un complejo portuario multipropósito, con capacidades actualizadas que permiten manejar hasta 6,000 toneladas diarias. Cuenta con silos, almacenes y sistemas de carga que facilitan la logística entre barcazas, trenes y camiones, lo que optimiza su operatividad.
El impacto económico de Puerto Aguirre ha sido significativo, generando miles de empleos y estimulando el desarrollo de servicios relacionados como transporte, comercio y alojamiento en la zona. Sin embargo, el puerto enfrenta desafíos debido a la dependencia del nivel de las aguas y a regulaciones que aún afectan su operatividad.
A 38 años de su inauguración, Puerto Aguirre se erige como un ejemplo de cómo un empresario boliviano, sin apoyo estatal, ha logrado superar limitaciones geográficas y transformar el comercio exterior del país. Su legado continúa siendo relevante, ya que el puerto mira hacia el futuro con la esperanza de superar las barreras que limitan su desarrollo.