Economía 15 septiembre 2026 Por Paola Justiniano

Montecristo 9 y el fracking: un nuevo capítulo en la explotación de gas en Bolivia

Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) comenzó el proceso de terminación y prueba de producción del pozo Montecristo-9 (MTC-9), ubicado en Okinawa, provincia Warnes, Santa Cruz, con una inversión aproximada de 12 millones de dólares. La técnica utilizada, conocida como "estimulación hidráulica", ha suscitado críticas de ambientalistas que la asocian con la fractura hidráulica o "fracking", debido a su potencial impacto ambiental, especialmente sobre los acuíferos.

El presidente de YPFB, Rodrigo Paz, explicó que aunque la metodología empleada comparte similitudes con el fracking, no debe ser etiquetada como tal sin más datos. Dos expertos que prefirieron el anonimato confirmaron que MTC-9 utiliza una técnica de la misma familia, pero que aún es prematuro clasificarlo como fracking en su totalidad.

El proyecto se centra en la producción de gas y condensado de las formaciones Huamampampa y Los Monos, que pertenecen al periodo devónico. Esta operación está liderada por YPFB Chaco S.A., una subsidiaria de la estatal, en colaboración con diversas empresas contratistas.

Paz destacó que, si se logra el éxito en Montecristo-9, se espera un incremento del 13% en la producción de gas en Bolivia y de más del 40% en el tratamiento de combustibles para el consumo interno, incluyendo gasolinas, diésel y combustible para aeronaves.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, enfatizó que la inauguración de este pozo es parte de una estrategia para mejorar la seguridad energética en el país y convertir a Bolivia en un líder energético en la región. Aseguró que la terminación del pozo es resultado de una planificación cuidadosa y una inversión decidida.

Por su parte, Sebastián Daroca, presidente ejecutivo de YPFB, apuntó que el país necesita recuperar su producción de hidrocarburos y explorar áreas que antes no habían sido aprovechadas. Si los resultados de MTC-9 son favorables, se contempla la posibilidad de avanzar con nuevos pozos en la región.

El MTC-9 es considerado un pozo piloto que, mediante técnicas especializadas, permitirá evaluar la viabilidad de una explotación sostenida. Además, proporcionará información clave para explorar otros yacimientos en el país y en el extranjero.

Con una inversión de 12 millones de dólares, se espera que parte del equipamiento utilizado en este proyecto permanezca en Bolivia, beneficiando futuros emprendimientos en la industria de hidrocarburos.

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