Durante una conferencia de prensa, el ministro de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua, Óscar Mario Justiniano, alertó sobre un desvío de 22 millones de litros de combustible, evidenciando que los controles de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) han sido vulnerados. Este problema ha generado una pérdida económica considerable para las familias bolivianas.
Justiniano destacó que la corrupción es un tema grave y que están decididos a investigar a todos los implicados, con un total de 30 personas bajo investigación, incluyendo a autoridades y exautoridades de la ANH. La cifra de daños podría ascender hasta Bs 400 millones en el mercado negro, un impacto significativo para la economía de las familias.
Problemas con el sistema de control B-SISA
Marcelo Blanco, ministro de Hidrocarburos y Energías, informó que el sistema Boliviano de Sistema de Autoidentificación (B-SISA), que debería ayudar a regular la venta de carburantes mediante etiquetas con chips de radiofrecuencia, presenta una operatividad de apenas el 5%.
Blanco enfatizó que están trabajando para reinstaurar el B-SISA y asegurar un control efectivo en todo el país. "La venta de combustible se va a controlar gota por gota", afirmó, señalando que La Paz y Santa Cruz son los principales puntos afectados por el desvío de combustible.
"Son casos de corrupción que no vamos a permitir, vamos a investigar a todos los responsables"