El pasado fin de semana, tras una serie de disturbios en Francia, se detuvo a aproximadamente 2.700 personas, de las cuales 217 ya han sido encarceladas, según lo declarado por el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.
Darmanin mencionó que de los detenidos, cerca de la mitad no contaba con antecedentes penales, lo que refleja la gravedad de la situación. Aclaró que se está implementando una respuesta firme ante estos actos de violencia.
La postura del gobierno ante las protestas.
El presidente Emmanuel Macron también se pronunció sobre la situación, pidiendo tranquilidad y acusando a grupos de extrema izquierda de intentar "hacer caer la república" en medio de un clima tenso a solo seis meses de las elecciones presidenciales.
Para el próximo sábado, el presidente anunció que solo se permitirán manifestaciones organizadas por sindicatos y se establecerán rutas alternativas para proteger los comercios y centros urbanos de posibles nuevos disturbios.
Los disturbios comenzaron el 17 de octubre, cuando jóvenes encapuchados salieron a las calles para protestar contra el aumento del costo de vida, lo que resultó en más de 3.000 comercios vandalizados. Las imágenes de los saqueos y los incendios en edificios públicos han impactado globalmente.
La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días, comentó el presidente Macron tras un consejo de seguridad.