Jonatan Cristaldo, exdelantero argentino que jugó en clubes como Independiente y Oriente Petrolero, compartió en una reciente charla con TyC Sports detalles de una de las etapas más complicadas de su vida. A sus 37 años, ‘Churry’ habló sin tapujos sobre la depresión, su relación con el alcohol y momentos críticos que lo llevaron a tener pensamientos suicidas.
Uno de los episodios más impactantes de su vida ocurrió mientras viajaba por la Panamericana. Cristaldo relató que en un momento de desesperación casi toma una decisión fatal. "Mi terapeuta me salvó la vida. Cuando estaba a punto de rendirme, recibí una llamada de ella. Llorando le conté lo que estaba a punto de hacer", confesó, añadiendo que si no hubiera recibido esa llamada, su historia podría haber tenido un final trágico.
El uso del alcohol se convirtió en su forma de evadir la realidad. "No me gustaba tomar; lo hacía para poder dormir y escapar de mis problemas. Hasta los 18 años no probé el alcohol, pero luego se volvió mi refugio", expresó. La necesidad de desahogarse lo llevó a buscar distracciones a través de fiestas y relaciones, pero solo encontró tristeza.
Sus dificultades emocionales comenzaron durante su etapa en el Metalist de Ucrania, donde la soledad le hizo enfrentar sus primeros síntomas de depresión. "Me sentía vacío y solo, intentaba llenar esos espacios comprando cosas o con el alcohol, pero lloraba en soledad. Fue un tiempo muy duro", recordó.
Cristaldo también compartió que su regreso a Argentina no solucionó sus problemas. En 2017, durante su vuelta a Vélez, incluso llegó a perder las ganas de jugar al fútbol, la pasión que siempre había tenido. "Estaba triste y simplemente no quería jugar", comentó.
Después de un período alejado de las canchas, su carrera revivió cuando Eduardo Coudet le brindó la oportunidad en Racing. "Eso significó un nuevo comienzo para mí", afirmó, aunque ser campeón no logró llenar el vacío que sentía. "Incluso después de ganar un título, seguía sintiéndome triste, porque el dinero y los logros no llenan el alma", reflexionó.
En medio de su crisis, durante su tiempo en Oriente Petrolero, encontró un nuevo camino gracias a Guillermo Hoyos, su entrenador en ese entonces, quien lo introdujo a una comunidad religiosa. "A los 33 años, llegué a un punto donde pensé que no podía más. La iglesia me enseñó a ser un mejor padre, amigo y esposo", concluyó Cristaldo, subrayando la importancia de encontrar una dirección en su vida.