El 30 de octubre, el diálogo que mantenían el Gobierno nacional y la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) se rompió, después de que los docentes decidieran retirarse de la mesa de negociación. El magisterio ha confirmado su intención de realizar un paro nacional de 48 horas el 9 y 10 de noviembre.
El principal desacuerdo radica en la propuesta del Gobierno de transferir la administración de recursos humanos de los institutos técnicos y tecnológicos a las gobernaciones. Esta medida es considerada por el magisterio como un posible paso hacia la privatización de la educación pública, lo que ha generado un fuerte rechazo entre sus representantes.
El ministro de Educación, Erick Sanjinés, mencionó que el Ejecutivo intentó explicar los detalles del anteproyecto de ley, pero los dirigentes exigieron respuestas inmediatas sobre la descentralización, optando por retirarse antes de analizar el documento presentado. El Gobierno asegura que su propuesta no implica privatización y que incluiría los recursos necesarios para cubrir los salarios de los docentes.
Además del paro, la CTEUB ha delineado un plan de movilizaciones que incluye piquetes de huelga de hambre a partir del 3 de noviembre, vigilias el 4 y 5 de noviembre, y marchas en todo el país el 6 de noviembre. Este cronograma busca intensificar la presión sobre el Gobierno.
Entre las demandas del sector se encuentran la defensa del escalafón docente, un salario que se ajuste al costo de la canasta familiar y la derogación de los decretos supremos 5716 y 5750, que los maestros consideran perjudiciales para sus derechos laborales. La CTEUB ha dejado claro que mantendrá sus movilizaciones mientras persista la intención de descentralizar la educación.
Hasta el momento, no se ha establecido un nuevo acuerdo que permita superar el conflicto, por lo que el paro nacional sigue en pie y se llevará a cabo el 9 y 10 de noviembre, como lo ha ratificado la CTEUB.