El jucumari, o oso de anteojos (Tremarctos ornatus), es la única especie de oso que se puede encontrar en Sudamérica, y parte de su población se localiza en los bosques andinos de Bolivia.
Este animal es fácil de identificar gracias a las distintivas marcas claras que rodean sus ojos, lo que le da su nombre. En Bolivia, el jucumari habita principalmente en los bosques nublados de los Yungas, así como en las áreas de transición entre los Andes y la Amazonía.
Su dieta se basa mayormente en frutas, bromelias y otras plantas, aunque en ocasiones puede consumir pequeños animales. A pesar de su tamaño, el jucumari es un animal muy reservado y se mantiene alejado del contacto humano, lo que ha complicado los esfuerzos para estudiar a sus poblaciones en su hábitat natural.
Este oso juega un papel crucial en los ecosistemas de los Andes, actuando como dispersor de semillas y ayudando a la regeneración de los bosques, lo que resalta su importancia ecológica.
No obstante, enfrenta serias amenazas, incluyendo la destrucción y fragmentación de su hábitat, así como conflictos con las comunidades locales.
El jucumari representa una de las especies más icónicas de la fauna de Bolivia, viviendo silenciosamente en las montañas y la neblina de los bosques andinos.