El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado su apoyo a Bolivia mediante un financiamiento de $us 1.900 millones, en el contexto de un programa de tres años. Sin embargo, el organismo también enfatiza que el país está lidiando con serios retos en su economía.
El FMI señala que este financiamiento no solo ayudará a Bolivia, sino que también está destinado a atraer fondos adicionales de otras instituciones, incluyendo el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, lo que podría sumar hasta un total de $us 5.000 millones durante el periodo del programa.
Dentro de este marco, se espera que el Gobierno implemente una serie de reformas estructurales ambiciosas, enfocadas en proteger a las familias más vulnerables, mejorar la gobernanza y la transparencia, actualizar los marcos monetario y cambiario, y fortalecer la resiliencia del sistema financiero.
Este acuerdo se formalizó tras la visita de una misión técnica encabezada por Joana Pereira, quien tuvo reuniones tanto en Bolivia como en Estados Unidos para analizar la situación económica del país.
El FMI también destacó que Bolivia ha enfrentado diversos problemas en los últimos años, como déficits fiscales persistentes, la disminución en la producción de hidrocarburos, la caída de reservas internacionales, alta inflación y distorsiones en mercados fundamentales.
A pesar de estas dificultades, el organismo internacional aplaudió las iniciativas del nuevo gobierno para poner en marcha un plan de reformas que busque restablecer la estabilidad macroeconómica y encaminar la economía hacia un crecimiento sostenible y generador de empleo.
En resumen, el programa respaldado por el FMI está diseñado para apoyar los esfuerzos de reforma, contribuir a la resiliencia económica y guiar a Bolivia hacia una senda de crecimiento robusto.