El ministro de Gobierno ha alertado sobre las intenciones del grupo criminal brasileño Comando Vermelho de tomar control de Santa Rosa, en el departamento de Pando. Para frenar esta amenaza, se están movilizando fuerzas policiales y militares hacia la región.
Sin embargo, se ha señalado que las fuerzas enviadas previamente a San Ignacio en Santa Cruz han admitido carecer de los recursos necesarios para hacer frente a los narcotraficantes, lo que genera dudas sobre la efectividad de esta nueva estrategia.
El conflicto por el control territorial en Bolivia es parte de una dinámica más amplia en la que el Comando Vermelho podría justificar su interés en Santa Rosa al observar el dominio de otros cárteles en el país, como el del Chapare, controlado por un cártel internacional, o áreas como Amboró y Isosog en manos de narcotraficantes colombianos y paraguayos, respectivamente.
El Comando Vermelho ha estado enfrentándose al Primer Comando da Capital en Brasil, y parece entender que el territorio boliviano es un objetivo atractivo, dado el debilitamiento del Estado y la expansión de otras mafias en la región.
La crítica se extiende hacia el actual gobierno boliviano por su falta de acción en temas como los combustibles, lo que ha llevado a una situación de parálisis que beneficia a la corrupción y a los grupos delictivos, creando un panorama donde diversas mafias podrían coexistir en un futuro.
Este contexto podría resultar en una nueva realidad política en la región, donde la inacción de los gobiernos permita a países vecinos intervenir para llenar el vacío de poder que se está generando.
La historia ha mostrado que las ideologías de izquierda, como las que han regido en Bolivia, pueden llevar a resultados fatales, similar a lo que ocurrió en la antigua URSS, donde el control centralizado terminó por provocar la independencia de varias repúblicas.