Mundo 29 octubre 2026 Por Karen Roca

El calor extremo ya no es una amenaza lejana, es un reto urgente

El fenómeno del calor extremo ha pasado de ser una preocupación futura a convertirse en uno de los principales desafíos ambientales y de salud en el mundo. Su impacto es cada vez más evidente, ya que las olas de calor se vuelven más frecuentes y peligrosas, especialmente para los grupos más vulnerables.

Un estudio publicado en la revista Nature Health y compartido por Smithsonian Magazine, proyecta que en el verano de 2026 se registrarán 50.391 muertes relacionadas con el calor en 854 ciudades de 30 países europeos. De estas, cerca de 22.500 víctimas tendrían 85 años o más. Este análisis sugiere que alrededor de dos tercios de estas muertes están relacionadas con el calentamiento ocasionado por actividades humanas.

Las olas de calor se definen como periodos de temperaturas anormalmente altas para una determinada región y época del año, aunque no existe un consenso global sobre su umbral. Además, el impacto del calor no solo se manifiesta en temperaturas diurnas, sino que las noches cálidas impiden que el cuerpo se enfríe adecuadamente, aumentando el riesgo de problemas de salud.

El calentamiento global, causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero, está detrás del aumento de la temperatura media del planeta y, por tanto, de la frecuencia de episodios de calor extremo. Este cambio climático eleva el riesgo de deshidratación, agotamiento e incluso golpes de calor, que pueden ser mortales.

Los grupos de mayor riesgo incluyen a los ancianos, bebés, niños, embarazadas y personas con enfermedades preexistentes, así como a aquellos que trabajan al aire libre. La falta de acceso a espacios frescos o suficiente agua puede hacer que la exposición al calor sea aún más peligrosa.

El impacto del calor extremo va más allá de la salud. La productividad laboral disminuye, los servicios de salud se ven desbordados, y las actividades agrícolas sufren serias consecuencias. En 2023-2024, diversas regiones del mundo experimentaron olas de calor que afectaron la educación y aumentaron el riesgo de incendios, como ocurrió en Estados Unidos y Filipinas.

Los expertos han formulado recomendaciones para mitigar los efectos del calentamiento global y prepararse ante temperaturas más elevadas. Esto incluye reducir emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la infraestructura de salud pública y fomentar espacios frescos y áreas verdes en las ciudades.

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Fortalecer sistemas de alerta y respuesta sanitaria.
  • Crear espacios frescos accesibles.
  • Ampliar áreas verdes y mejorar diseño urbano.
  • Adaptar condiciones laborales al calor.
  • Promover la hidratación y atención de emergencias.

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