El reciente encarecimiento de los combustibles ha llevado a la clausura de cerca de 300 estaciones de servicio en Paraguay, según informó Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios (Apesa). Este cierre se produce en un contexto donde los precios del petróleo han aumentado en cinco ocasiones este año, afectando gravemente a los operadores del sector.
Yambay destacó que cada nuevo incremento en los precios obliga a los dueños de las estaciones a invertir más en la reposición de combustible, mientras que las ventas han disminuido. La situación se ha vuelto insostenible para muchos, llevando a que la cantidad de estaciones operativas en el país haya pasado de aproximadamente 3.000 a solo 2.600.
Impacto en los consumidores y otros sectores.
La crisis no solo afecta a los propietarios, sino que también está teniendo repercusiones en los consumidores. Varias distribuidoras han comenzado a aumentar sus precios, con incrementos que oscilan entre G. 300 y G. 600 por litro. Algunas empresas están considerando nuevos ajustes en función de la fluctuación de las cotizaciones internacionales.
A pesar de la situación, Petropar, la empresa estatal de distribución, ha mantenido su precio actual, gracias a que sus reservas permiten moderar temporalmente el impacto del aumento de costos.
Yambay instó al gobierno y al sector privado a crear un plan de emergencia para afrontar esta crisis, advirtiendo que el impacto podría extenderse a otras áreas como el transporte, la logística y la producción agrícola. Se estima que el cierre de estaciones podría afectar a alrededor de 2.100 empleos directos, considerando un promedio de siete trabajadores por estación.
Este escenario refleja la presión que la escalada internacional del petróleo está ejerciendo sobre la cadena de combustibles en Paraguay, con una serie de efectos que podrían repercutir en otros sectores de la economía nacional.