Fernando Dorcelino Pereira da Silva, de 28 años, fue expulsado de Bolivia y entregado a las autoridades brasileñas debido a una condena de 20 años de prisión por varios delitos.
La aprehensión del brasileño ocurrió en la región de Beni, donde el Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) coordinó su custodia y posterior traslado a Guayaramerín, trabajando en conjunto con las autoridades de Guajará-Mirim, Brasil.
Pereira da Silva tenía en su contra un mandamiento de prisión preventiva en Brasil que especificaba una pena de 20 años, 11 meses y 19 días.
Según reportes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), este individuo poseía antecedentes por delitos graves, entre ellos la portación ilegal de armas, tráfico de drogas, homicidio calificado, robo seguido de muerte y receptación simple.
La expulsión de Pereira resalta la colaboración entre las fuerzas del orden de Bolivia y Brasil para abordar el crimen organizado y la delincuencia transnacional.
Este caso pone de relieve la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el crimen, así como las medidas adoptadas por las autoridades bolivianas para garantizar la seguridad del país.