El Banco Central de Bolivia (BCB) ha decidido implementar una Reserva Monetaria Restringida (RMR), que obligará a los bancos múltiples y al banco público a bloquear el 3% de ciertos depósitos en bolivianos. Esta medida se encuentra regulada por la Resolución de Directorio 131/2026, vigente desde su publicación.
Según lo estipulado en las normativas, este mecanismo deberá mantenerse durante 180 días y tiene como objetivo reducir la cantidad de dinero disponible en el sistema, buscando así controlar la inflación y la presión sobre el tipo de cambio.
Los fondos inmovilizados permanecerán en el Banco Central y no generarán intereses para las instituciones financieras. Además, dichos recursos no podrán ser utilizados para cumplir con los requerimientos de encaje legal ni para realizar otras operaciones financieras, lo que significa que no se contabilizarán como activos líquidos en los balances de los bancos.
El economista Carlos Aranda señala que esta decisión responde a una política monetaria contractiva que el BCB ha estado implementando desde principios de año. Su principal finalidad es retirar liquidez del sistema, lo que a su vez busca mitigar las presiones inflacionarias y devaluatorias en el país.
Aranda estima que esta medida podría retirar aproximadamente Bs 3.500 millones de circulación temporalmente, afectando así la capacidad de los bancos para otorgar nuevos créditos durante el periodo de inmovilización. Esto podría llevar a una profundización de la recesión económica que ya se está experimentando en Bolivia.
El costo de esta medida es profundizar la recesión económica a costa de tener la inflación y el mercado cambiario más controlado.
En resumen, la implementación de esta nueva medida por parte del BCB busca controlar la inflación, aunque también podría tener implicaciones negativas en el crecimiento económico a corto plazo.